Con el verano, se ponen en marcha las instalaciones de recreo como piscinas. Instalaciones que han estado paradas durante meses…

Se ponen a punto las instalaciones, como el cesped, la limpieza de los vestuarios y zonas comunes, el bar, el agua de baño de la piscina, etc. Pero… ¿Y el agua Sanitaria?

La red de distrubución de agua sanitaria (caliente y fría) ha estado parada durante meses y es ahora cuando debemos realizar un tratamiento de limpieza y desfección exhaustivo de todos sus componentes. Desde su último uso en el verano pasado, han proliferado microorganismos en las tuberías, duchas, termos, etc y ahora, con la llegada de las altas temperaturas supone un riesgo importante para la salud.

Llevar a cabo un mantenimiento higiénico-sanitario correcto en este tipo de instalaciones es fundamental. Este mantenimiento, incluirá, como mínimo:

-Limpieza y desinfección de toda la instalación de agua sanitaria (acumuladores, termos, depósitos, elementos terminales como grifos, duchas, etc), así como el riego por aspersión, antes de su puesta en marcha por una empresa especializada.

-Controles de temperatura, niveles de cloro residual en agua fría, purgas, etc que establece la normativa RD 865/2003.

-Análisis microbiológicos del agua transcurridos al menos quince días desde su tratamiento de limpieza y desinfección.

¿Qué tipo de piscinas deben de realizar este tratamiento?

Bien, realmente todas las instalaciones de agua pueden suponer un riesgo de transmitir Legionella. No obstante, deben cumplir la ley aquellas instalaciones dedicadas al uso público y que no sean dedicadas al uso exclusivo de vivienda. Es decir, un hotel, una piscina municipal, un restaurante con piscina, residencias de estudiantes, colegios, etc.  Las comunidades de vecinos no tienen obligación legal de realizarlo pero sí sería muy aconsejable llevar a cabo un plan de limpieza incluido en la puesta en marcha de las instalaciones.